Haz lo que digo y no lo que hago

Allá lejos y hace tiempo, cuando no tenía ni puñetera idea de lo que era GNU-Linux, un día en el locutorio donde frecuentaba (no tenía internet  por aquel entonces) ví un aviso pequeñito pegado en una pared, ofreciendo un sistema operativo basado en Linux.

El cartel en cuestión decía que a quien quisiera, la Junta de Andalucia enviaba sin cargo alguno un CD del S.O. Guadalinex.

Mi picó el gusanito de la curiosidad y lo pedí en la página de la Junta. Al cabo de 20 días me llegaba a un   pueblo de Barcelona, donde vivía por aquel entonces, y así casi sin proponermelo es como entré en un mundo totalmente desconocido y a la vez  fascinante.

Fue la versión 2004, donde ponia “Software libre para ordenadores personales” basada en Debian.

No comentaré aquí lo que me costó entender el mundo Linux, pero aquella frase  de “software libre” fue como un flechazo que se clavó en el corazón de Hasefroch, para con poco tiempo, destruirlo totalmente.

Luego vendrían Debian Sarge, Etch, Ubuntu, Kubuntu, Ubuntu-Studio, Musix (basada en Knopix), OpenSuse, Debian Lenny y finalmente la Rubia encantadora, Mandriva, lejos la mejor opción de S.O. para ordenadores personales.

Con el tiempo, me trasladé a Granada, Andalucía, y me vino el agradable recuerdo de Guadalinex,mi primer S.O. libre.

Yo tenía el utópico pensamiento de que todas las administraciones andaluzas usarían Guadalinex, ya que ese sistema lo desarrolla la Junta de Andalucía para “dar cumplimiento al decreto 72/2003, en el que la Junta opta por el Software Libre como instrumento para el impulso de la Sociedad del Conocimiento en Andalucía”, (ver  http://www.guadalinex.org/),a través de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa.

Por lógica, mi primer curiosidad fue mirar los ordenadores la primera vez que fuí a un ambulatorio, y ¡oh sorpresa! en la pantalla estaba el maldito Hasefroch.

No lo podía creer, pense que estaría instalado en ese grupo de ordenadores en particular, pero luego de ir por otras cuestiones a las delegaciones de Hacienda, la Seguridad Social, Turismo, Educación y hasta la mismísima Delegación de la Junta de Andalucía en Granada, y ver (y averiguar) que todas, SI, TODAS usan el maldito Hasefroch, mi bronca fue descomunal. Me sentí como si me hubieran traicionado en algo muy querido por mí.

Por mucho que pregunté en diversas instancias, no pude averiguar porque no se usa Guadalinex u otro sistema GNU-Linux en la administración pública, siendo que ellos mismos lo promocionan.

¿Cuanto se gasta en pagar  licencias, dinero que se podría destinar a otros usos?

¿La clase política no  debe dirigir dando el ejemplo? ó es válido aquello de “haz lo que digo y no lo que hago”.

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One comment

  1. Land-of-Mordor · abril 12, 2010

    El único sitio dónde te va a ser fácil ver Guadalinex va a ser en colegios e institutos, dónde es más sencillo y barato hacer el cambio. En otros ámbitos hay bastantes problemas a solucionar como son aplicaciones concretas, funcionarios que se niegan a aprender nada nuevo y, por supuesto, la práctica ausencia de empesas con personal formado para portar a dicho sistema.

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