Cuando lo aprendido parece que no sirve

Una de las cosas que aprendí desde que era pequeño, gracias a las enseñanzas de mis padres, fue la de compartir.

Compartir los juguetes, compartir los caramelos, los juegos.

Ya en la adolescencia, seguí compartiendo los libros, las enseñanzas, las tristezas, las alegrías, la música.

Compartir todo aquello que  hace que uno sea más humano.

Y con la aparición de Internet, y la redes P2P, el compartir ya no tuvo fronteras.

Y ahora… parece que  lo aprendido , aquellas enseñanzas tan ricas sobre el compartir que me han enseñado, se pueden llegar a convertir en una acción ilegal.

La Union Europea intenta establecer un sistema de tres avisos, para aquellos que compartan archivos de una red P2P, a partir de los cuales les cortarían el servicio de su conección a Internet, mediante la localización de la IP y avisando al proveedor del  servicio, en caso de “reincidir”.

El Parlamento Europeo discutió proyectos que permitirían a los gestores de derechos de autor monitorizar sistemáticamente la actividad de los usuarios en la red, buscando presuntas violaciones del copyright.

Claro está, esto bajo la presión de la “industria cultural”, que quiere convertir internet en su propio coto de caza.

Mas allá de las intenciones de la Real Academia de la Lengua de dar un significado determinado a las palabras, parece que el poder poilítico y económico de turno, es capaz de cambiarlo a sus necesidades, sin recurrir para ello a los académicos que tanto se esforzaron en su labor.

Si estas intenciones llegaran a prosperar, habrá que redefinir esta palabra:

Compartir = Dicese de aquella intención de “piratear en Internet” consiguiendo material, sin importar su contenido.

Fuente: http://www.edps.europa.eu/EDPSWEB/webdav/site/mySite/shared/Documents/Consultation/Comments/2009/09-02-16_Comments_ePrivacy_EN.pdf

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