Vienen a por el pueblo

Cristina

 

 

 

 

 

 

El 5 de agosto de 1954, la derecha alineada con la embajada de Estados Unidos le tiró un muerto al entonces presidente popular de Brasil, Getulio Vargas. Veinte días después, Vargas se suicidaría con un tiro en el pecho, por no soportar las acusaciones de que al muerto lo había matado él. El muerto en cuestión era un oficial de la fuerza aérea que, extrañamente, hacía la custodia del principal referente de la oposición, Carlos Lacerda.

Muchos años más tarde, los involucrados en ese episodio, que quedó conocido como “Atentado de la Calle Tonelero”, confesaron que Vargas no tuvo nada que ver, que todo había sido una operación de la derecha opositora para cargar en la cuenta de su gobierno un muerto. Pero ya era tarde: Vargas ya se había suicidado y Brasil ya había transitado un muy largo periodo de dictaduras y democracias tuteladas que lanzaron al país a un oscuro pozo, del que pudo salir recién en 2002 (casi medio siglo después), con la llegada de Lula al gobierno.

Medio siglo tardó Brasil en recuperar su democracia popular, la que supo tener con Getulio Vargas. Medio siglo de reinado de los poderes fácticos, poniendo y sacando presidentes, alternando gobiernos títeres de civiles y de militares, todos funcionales a sus intereses particulares. Medio siglo, todo por un muerto que le tiraron a Vargas y lo llevó al suicidio.

Hoy le tiran un muerto a Cristina. Y, acto seguido, la estampan en la portada de Revista Noticias, como sugiriendo un suicidio. La quieren suicidar, quieren verla sucumbir a la presión y que les deje el camino despejado hacia cincuenta años más de dominio absoluto (dictadura) de los poderes fácticos de tipo económico sobre la política y la sociedad.

Nada es arbitrario en la Historia y todo tiene que ver con todo. La derecha recuerda a Vargas, o mejor dicho, su triunfo sobre Vargas, aquel presidente que los había desafiado al impulsar derechos para las clases populares/trabajadoras, tales como el salario mínimo, las vacaciones pagadas, el aguinaldo, las garantías contra despidos y muchos otros. Es imposible no homologarlo a Perón, quien habría de ser derrocado un año después de Vargas, en 1955, por un golpe de Estado, ya que no se iba a suicidar.

La derecha recuerda esos triunfos, recuerda esos años de gloria golpista, y los quiere reeditar. Hizo caer entonces a Brasil y Argentina; hoy viene por Brasil, Argentina y Venezuela, todo a la vez. Pero no viene por Cristina, por Dilma ni por Maduro: viene por nosotros. Viene a imponernos cincuenta años de retroceso y paz de los cementerios.

Fuente:www.labatallacultural.org

Ayer, los medios de comunicación dominantes convocaron a la marcha del llamado #18F, que tuvo una clara intención golpista.

Agrego este excelente video explicativo del caso Nisman.