Juan, esclavo del imperio
Juan se levantaba
cada día a las cinco de la mañana
agitaba su cabeza, tomaba su café
y salía corriendo a la madrugada.
De 6 a 14 lo recibía la fábrica
para sacudirlo después con la sirena
y enviarlo coriendo
a su próximo currelo.
Cada tanto pensaba:
-que suerte tengo de estar trabajando,
tendré comida para mis hijos
lástima que apenas puedo verlos-
Un día su corazón cansado
a los cuarenta y tantos dijo basta,
y la muerte artera en una esquina
le salió al paso.
Juan que nunca hizo mal a nadie
se fue por derecho
al cielo de los obreros.
Dios, bonachón y antiguo,
lo recibió con una sonrisa en los labios
y amablemente le preguntó:
¿Y Juan, que tal la vida?
Y Juan, entre pensativo y sorprendido
le respondió:
¿que vida?
por Barsalatino
Poema ideado y realizado sobre un poema de Armando Tejada Gomez, que si mal no recuerdo está en el libro Profeta en su tierra. Lo leí hace muchísimos años y es tan vigente al día de hoy y a las condiciones laborales aberrantes a las que nos está sometiendo el imperio que considero , aunque modificado en su letra pero integro en su espíritu, necesario ponerlo en circulación, para que siga corriendo, ya el arte no es de nadie y es de todos.
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